El mensaje de los sofistas para ti.

Hoy inicio una nueva sección en mi Blog sobre Ética. A esta nueva sección la he titulado “Mensajes de la filosofía para ti, en 2 minutos”.

En la actualidad recibimos muchos mensajes de todo tipo en las redes sociales (Facebook, Twitter,  Instagram, Youtube…).

Seguro que muchos de esos mensajes son interesantes o emocionantes, otros no tanto, pero te animo a que, entre ellos, escuches también lo que podrían decirnos hoy los grandes filósofos y las grandes filósofas de la historia para ayudarnos a pensar sobre la felicidad y la justicia.

Colgaré en mi blog mensajes cortos de filosofía, una vez por semana, intentando que coincida con el viernes (tiempo de lectura máximo: 2 minutos).




Comenzaré esta sección con los sofistas.

Los sofistas tuvieron su época de esplendor en el siglo V a. de C. en la Antigua Grecia. Se presentaban como educadores de los jóvenes, como maestros de cultura y de virtud, cobrando importantes sumas de dinero por tal tarea. Fueron sofistas destacados Protágoras de Abdera, Gorgias de Leontinos, Pródico de Ceos e Hipias de Élide. Solían ser admirados por el manejo de las palabras en los debates públicos. Platón nos transmite una visión despectiva de ellos, como profesionales capaces de hacer que parezca justa cualquier tesis injusta, aunque revisiones posteriores han ayudado a mostrar una visión mucho más amable de ellos, con pensamientos universalistas, hacia la unión de los pueblos y de los seres humanos.

En los tiempos que corren, tan propensos a crear enfrentamientos entre las personas, creo que es importante recuperar esas ideas que ya defendieron los sofistas hace 2.500 años.

Creo que podríamos resumir su principal mensaje del siguiente modo:

Aprende cómo puedes organizar tu discurso para que tus ideas sobre lo correcto sean escuchadas y compartidas por la sociedad. No pienses que las tradiciones y las leyes de tu país o de tu cultura son las únicas válidas. Ten en cuenta que otros pueblos tienen otras tradiciones y leyes que consideran válidas. Pero comprueba que existe una razón compartida por todos. Proclama la solidaridad y el parentesco natural de todos los seres humanos. Recuerda que todos los seres humanos somos, por naturaleza, iguales, que nadie nació para ser esclavo o perteneciente a una clase social baja, sino que esas circunstancias se han producido como consecuencia de tradiciones y leyes creadas por los seres humanos, y que, por eso mismo, podrían cambiar. Contribuye, en consecuencia, a crear una situación en la que todos los seres humanos puedan convivir, como iguales, en paz y concordia, pues eso es lo natural.

¿Qué opinas?

La semana que viene, más.

Juan Carlos Siurana

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